Las competencias detentan una nueva dimensión, que va más allá de los conocimientos, las habilidades o las actitudes por separado, se requiere de su interacción e integración manifestadas en un desempeño estandarizado. Por ejemplo, dos personas pueden haber desarrollado sus conocimientos y habilidades al mismo nivel, pero no por eso pueden construir un producto con la misma calidad. Competencia implica algo más, que se expresa en el desempeño.
El desempeño en la educación está determinado por una manifestación externa que evidencia el nivel de aprendizaje del conocimiento, el desarrollo de las habilidades y de las actitudes y el ejercicio de los valores del estudiante. El resultado del desempeño es un fin establecido y planificado en el programa educativo, que también requiere la planificación y la operación de alternativas de enseñanza y de aprendizaje que logren aprendizajes específicos establecidos conforme al perfil de egreso planteado expresado en términos de competencias.
Las competencias no son potencialidades a desarrollar porque no son dadas por herencia ni se originan de manera congénita, sino que forman parte de la construcción persistente de cada persona, de su proyecto de vida, de lo que quiere realizar y de los compromisos que asume como estudiante, como trabajador o como profesional.