El ejercicio de la profesión de abogado, a partir de las culturas más importantes de la antigüedad hasta llegar a las modernas sociedades contemporáneas, ha tenido como objetivo fundamental constituir un valioso instrumento para alcanzar la justicia y la seguridad jurídicas, ya que el Derecho es sin duda, un elemento de orden y armonía social que asegura la pacífica convivencia de los seres humanos y el logro de sus fines individuales y colectivos. De acuerdo con lo anterior, es importante que en el desarrollo de todas las actividades de la vida social se cuente con el consejo e intervención de profesionales del derecho, es decir, de expertos en el conocimiento de las normas jurídicas que, ya sea al servicio del gobierno o de los particulares, ayuden a la correcta aplicación de la ley.